Son muy normales las mentiras del cura sin fe, que, disfrazado de mujer, va profiriendo en su amado blog, todos los días, lo primero que hace al despertarse como buen aburguesado y aburrido de la vida que es, es sentarse delante de su ordenador a preparar la difamación del día; y es que, para ser cura, se ve que reza poco y que a lo único que dedica tiempo es a la maledicencia.
Envidia a Kiko, al camino, critica a los papas, sobre todo a Juan Pablo II. Y es que curita sin fe tiene mucha maldad.